Nos levantamos y por la mañana después de desayunar estamos contando nuestras cosas: Diego con Manu, Alba con María, y los mayores decidiendo que excursión realizamos hoy siguiendo las previsiones del tiempo.
Al final nos decidimos por ir hacia Cudillero, bonito pueblo pescador, pero demasiado masificado por el turismo y en el que nos costó encontrar aparcamiento.
Damos la vuelta por el pueblo y por sus calles. Compramos algo para matar el apetitio y continuamos el viaje hacia la siguiente parada.
Por el camino paramos en el restaurante Casa Fernando, un bar en mitad de un pueblo perdido pero donde comimos unas patatas con picadillo y cabrales, un cachopo, pastel de cabracho, pitxin rebozado, merluza a la sidra y una chuleta de vaca vieja con patatas. Y de postre un flan de queso casero.