Llegamos a Santander y nos vamos directos al Hotel Bahía de Santader, pedazo de hotel, que lujazo. Al lado del puerto deportivo, el centro botín y la catedral. Nada más bajarnos del coche vino un botón que nos recogió todas las maletas y las subió a la habitación, que menudo pedazo de habitación.
Además tuvimos la suerte de encontrar aparcamiento justo al lado del hotel, en zona azul, pero que también se puede gestionar desde el móvil.
Una vez superado el sock del hotel salimos a conocer Santander.
Nos ponemos a andar por el paseo marítimo, los jardines de pereda, llegando hasta la península de la Madalena, donde disfrutamos del palacio, sus jardines, y el mini zoo que tiene.
Se hace de noche y estamos muy cansados, así que cogemos un autobús para volver al paseo de pereda donde cenamos de tapas en Las hijas de florencio, estaba bueno pero quizás pagamos la localización. Así que el postre nos lo saltamos y vamos a comprar un helado a la heladería Vacanze Romane que siempre tenía cola para comprar, y según Alba y Diego es que los helados merecen la pena.
Volvemos al hotel a descansar.