Santander: El sardinero

Una vez llegamos a Santander nos vamos a aparcar a la playa del sardinero, donde volvemos a disfrutar de un agradable paseo por la orilla de la playa mojándonos los pies y disfrutando del paisaje.

Buscamos insistentemente la playa del camello.

Volvemos hacia el hotel y una vez el coche aparcado buscamos un sitio para cenar. Y acertamos en La Gloria de Carriedo, un bar de tapas y pinchos que pudimos disfrutar de su terraza (además llegamos justo cuando había una pequeña actuación con música en directo). Muy bueno todo, raciones generosas, bien atendido y a buen precio.

Al acabar y por insistencia de Alba y Diego volvemos a la heladería de ayer y mientras se lo comen acabamos de ver Santander por su casco antiguo hasta la puerta de la catedral donde nos tomamos en una terraza un café y leche justo antes de volver al hotel.