Por la tarde mientras estamos en casa de los abuelos jugando en la terraza, se pone el cielo negro negro y empieza a llover con bastante fuerza y a soplar un viento muy fuerte.
Tanto que las manzanas del árbol de debajo de casa de los abuelos empiezan a caerse y nosotros tenemos tantas ganas de cogerlas que a pesar de que sigue lloviendo e incluso granizando nos bajamos con un par de bolsas a recogerlas.