Por la tarde nos bajamos al centro, a pesar de la lluvia, para comprar a Alba un juego de pendientes y para Diego una gorra de SuperHeroes.
Allí esperamos a que baje el resto de la familia ya que nos vamos a cenar por ahí para celebrar el cumpleaños del abuelo Luis.
Cenamos en El California, que es un bar de toda la vida, que justo enfrente han abierto un restaurante que está cogiendo muy buena fama en internet. La fama es merecida ya que cenamos de maravilla y aun precio muy satisfactorio.
Cuando acabamos vamos a tomar unas copas por ahí, momento que aprovechamos Diego para dormir y Alba para jugar unos futbolines.