Sintra y Cascais

Hoy nos vamos a visitar las turísticas ciudades de Cascais y Sintra.

Empezamos por Sintra ya que estamos seguro que nos va a llevar mucho más tiempo a visitarla.

Sintra es una una de las ciudades más visitas de Portugal gracias a la cantidad de castillos, palacios y jardines que los rodean.

Nosotros dejamos el coche en un parking que hay a las afueras de la ciudad y de ahí empezamos a movernos en autobús nuestra primera parada el Palacio da pena que es uno de los más visitados y por lo tanto donde más cola nos podemos encontrar. A pesar de llegar pronto ya tenemos que hacer bastante cola para ver el Palacio por su interior sin embargo luego para disfrutar de las vistas de sus terrazas y de sus jardines lo hacemos a nuestro aire. 

Nos vamos cantando hasta el castillo de mouros que aunque está cerca del palacio da pena nos obliga a hacer unas cuestas de subida y bajada bastante importantes por no hablar que a la hora de entrar en el castillo también es todo subidas y bajadas muy pronunciadas. Pero las vistas que se disfrutan desde este castillo merecen la pena.

Volvemos al centro de Sintra y nos vamos a comer. Esta vez decidimos hacerlo en plan de tapeo, cosa que no es fácil de hacer aquí en Portugal. «Romario de Baco». Nos pedimos una tabla de quesos una croquetas de un embutido muy típico de la zona parecido al chorizo un revuelto de champiñones y bacon unos calamares rebozados y como no podía faltar en Portugal un bacalao a bras. Acabamos con un par de tartas de postre.

Continuamos la visita en Sintra con otro de los palacios pero que es más conocido por sus jardines que no son muy habituales de ver. El Palacio de la quinta da regadeira entre sus jardines tiene excavada la piedra varios pozos muy decorados y que se puede visitar por dentro. Nos recordamos todos los jardines y bajamos y subimos por todos los pozos y grutas.

Con esto acabamos nuestra visita sindra y nos dirigimos a la ciudad costera de Cascais.

En Cascais aprovechamos el buen tiempo para refrescarnos los pies que los tenemos destrozados de toda la ruta de esta mañana en una de sus playas. Continuamos la ruta por toda la costa hasta que llegamos a «La boca del inferno» unos acantilados formados en la roca que nos permiten ver una puesta del sol maravillosa. Mientras Alba se hace sus fotos con la puesta del sol Diego aprovecha para escalar por las rocas.

Nos volvemos andando por la zona más comercial de Cascais y aprovechamos para cenar. Como ya estamos un poco cansados de la comida portuguesa que es bastante repetitiva y los niños nos merecemos algo que sea más de nuestro agrado decidimos tener unas pizzas en el restaurante «La Tagliatella».

Después de más de once horas de visitas y más de veintiún kilómetros andados nos volvemos al hotel a descansar.