Cuevas del Diablo

Después de bajar del castillo y con el calor que hace lo que nos apetece es meternos en una de las cuevas que existen en el pueblo y que perforadas en la propia roca tienen una temperatura constante y agradable durante todo el año.

Elegimos las Cuevas del Diablo, bueno realmente nosotros entramos por la cueva del Rey Garadén, que tras un par de estancias con decoración diversa, baja por unas escaleras de casi 5 pisos escavadas en la piedra a las cuevas del diablo, un sin fin de estancias y pasillos llenos de fotos, animales disecados, útiles de labranza,…  muchos trastos y supongo que se puede considerar una decoración de dudoso gusto.

Pero bueno, con la entrada, te daban una consumición, por lo que cogemos sitio en una sala, que parece una discoteca y nos tomamos una cerveza y un refresco bien fresquitos.

A la salida, pasamos por el «museo del cine», un antiguo cine que parece que utilizan de trastero de todas las cosas viejas que hay en el pueblo.