Llevo todo el verano diciendo amistades que quiero cambiar los colores de los muebles de mi habitación y quitar el verde y morado de los frontales de esos muebles.
Al fin me gustó pido a la tienda de pinturas a comprar todo lo necesario.
Y este fin de semana nos liamos principalmente mi padre y yo, consiguiendo finalmente cambiar todos esos colores por un gris que combina muy bien con el blanco del resto de la habitación.