Nos levantamos y bajamos al hotel a desayunar en el buffet que es bastante bueno y tiene muy buenas vistas.
De ahí cogemos el coche y nos vamos a visitar el puente de Vizcaya, una obra de ingeniería muy curiosa. Hacemos la visita por la pasarela que permite unas grandes vistas de la ría y cuenta cosas muy curiosas sobre la ría y la propia construcción. A la vuelta montamos en la barcaza que cruza la ría. Un viaje muy curioso.
Volvemos al hotel y dejamos el coche y empezamos a andar para seguir visitando Bilbao.
Vamos por la ría de Bilbao, visitamos el mercado de la Ribera y a mitad de la ría decidimos desviarnos para ir al funicular de Artxanda y visitar este monte. Subimos en el funicular y tenemos una pequeña aventura por una pelea entre una mujer de Bilbao (pero del centro de Bilbao) y un par de turistas por el aforo permitido del funicular.
Llegamos arriba y disfrutamos de las vistas que existen desde allí arriba.
Luego empezamos a caminar por el monte hasta llegar a la parrilla Txakolí Simon. Un restaurante que tiene un gran jardín con mesas de madera como los de cualquier áea recreativa, que te permite pedir en el restaurante pero comer en esas mesas. Pedimos un chuletón a la piedra, una ensalada y una patatas. Nada más y nada menos. Porque estaba buenísimo y acabamos muy llenos. Además estando sentados en la mesa que estaba justo al lado donde la gente hacía cola para entrar, apareció Ibai Llanos, y pudimos hacernos una foto con él.
Cuando acabamos bajamos de nuevo por el funicular, volvemos a la ría, continuamos el paseo por sus diferentes puentes (incluido el problemático de Calatrava). Llegando hasta el Gugg enheim donde dimos vuelta por todo el edificio, por las obras de arte que le rodean, incluido por supuesto el perro Puppy. Nos tomamos un café en la terraza y descansamos un poco mientras Diego disfruta de los juegos de un parque que hay al lado.
Continuamos con la visita atravesando los jardines del Parque de Doña Casilda hasta llegar al estadio de San Mamés.
De allí cogemos el metro y nos vamos a la zona de Abando y visitamos el Azkuna Centroa. Un edificio antiguo totalmente restaurado por dentro, característico por sus grandes columnas decoradas totalmente diferentes. Y tiene un gimnasio con piscinas en la parte superior.
Y ya es la hora de cenar, así que volvemos al casco antiguo para seguir probando los pintxos. Probamos en uno de los modernos Con B de Bilbao. Pero no nos llenamos porque preferimos ir a un clásico Café bar Bilbao. Donde nos sentamos en la terraza ya que hace muy bueno.
Y como nos gustó mucho los helados de ayer repetimos y volvemos andando al hotel.
Hemos comido mucho, pero también hemos andado mucho, que es la mejor forma de conocer una ciudad. Fijaros si hemos andado que el reloj de mami marca más de 26 mil pasos.