Visita clandestina a los abuelos

Aunque no se puede, nos vamos mi padre y yo a visitar a los abuelos.

Para no estar en un espacio cerrado, nos vamos a dar una vuelta por los alrededores de su casa. Y aprovechamos para contarnos como nos está yendo estas semanas de confinamiento.

Cuando nos cansamos de andar, nos vamos a su casa, donde nos dan los regalos de cumpleaños de mi padre y mío.

A mi una cadenita con pendientes y a mi padre una pulsera.

Aunque no es mucho, por lo menos nos hemos visto y hemos podido hablar cara a cara