Ya que no podemos salir mucho de casa y mezclarnos con la gente, para aliviar las penas nuestros papis deciden invitar a los abuelos a comer medio corderito asado en su casa.
Bajamos con el coche a cogerlo al Asador Maribel y nos lo comemos en casa con una buena ensalada.
Para chuparse los dedos.