La siguiente parada en el camino es el pueblo pesquero de Laxe.
Nada más llegar dejamos el coche en la propia puerta del bar de la lonja de los pescadores «Bar Casa Do Pescador«, así que entramos a comer. No es el mejor restaurante en cuanto a decoración, o a servicio,… pero a nosotros nos sirve como nos trataron y la comida está muy buena.
Al acabar de comer nos vamos a darnos un baño a una playa cercana a Laxe que tiene una peculiaridad, que la arena está plagado de cristales. Como cantos rodados, pero de cristal. Y allí nos damos un buen baño.
Una vez que nos hemos refrescado nos damos un paseo hasta el faro de Laxe donde continuamos con unas vistas espectaculares.