Nos despedimos de los abuelos, hasta dentro de 15 días que van a ir ellos a Valencia.
Salimos con destino Valencia, y en el camino, por el puerto de Navacerrada tenemos que hacer unas cuantas paradas ya que Diego vomita 3 veces por los mareos de las curvas.
En mitad de camino paramos a comer en el Restaurante Marino, que está hasta arriba de gente. Pero conseguimos hacernos con una mesa y apretarnos un buen plato de huevos con patatas.