Cuando terminamos de comer, nos fuimos hasta el coche caminando por el paseo marítimo. Fuimos al mercado que ponen todos los años donde aprovechamos para compra alguna cosa, Alba se puso en el pelo la trenza de colores que quería desde hace días, vimos un campeonato de futevolei playa, donde casualidades de la vida participaba uno de los profesores de la escuela de verano del parque de Benicalap y aprovechamos para saludarle.
Y antes de volver a casa nos comimos una mazorca de maíz.