Y no podíamos acabar este fin de semana largo de Semana Santa sin otra tradición, volar el cachirulo.
Así que nos vamos al bazar de al lado de nuestro cole y nos compramos una cometa.
Luego nos vamos recorriendo los descampados de al lado de casa para intentar hacerla volar.
No conseguimos mucha altura, porque no hace viento y el poco que hace no es constante. Pero nos lo pasamos muy bien.