Este año la ofrenda empieza con mal pie.
Y es que según nos vamos juntando todos en la carpa, empieza a llover y cada vez más y más.
Total que cuando salimos a formar, lo que hace la mayoría de la gente es ir a comprar plásticos y paraguas. Menos mal que antes de llegar al río, deja de llover y podemos quitarnos los plásticos y lucir nuestros trajes. Lo único malo es para los que llevan alpargatas que han absorbido todo el agua junto a toda la mierda de las calles.
Llegamos a la virgen a la hora más o menos prevista, y los dos pasamos con nuestros amigos y nos lo pasamos bien.
La vuelta es mucho más tranquila, volvemos andando nosotros 4 juntándonos a veces con Cayetana y Sergio y a veces con Nara.