Después de descansar un poco, decidimos ir a pasar la tarde dando una vuelta por el paseo marítimo.
Hace muy buen tiempo, y es época de «monas» así que lo primero que hacemos nada más llegar a la playa es comernos cada uno una rica mona de pascua cubierta de chocolate.
Seguimos con nuestro paseo y nos encontramos en el paseo un mercado medieval con un montón de puestos, muchos de ellos dedicados a comida.
Como acabamos de merendar la mona, continuamos el paseo hasta llegar a la Marina Real donde han puesto una noria gigante.
Por el camino hacemos alarde de nuestra buena forma física con unos saltos impresionantes.
Así que con tanto paseo, tanto salto y ese olorcito que sale de todos los puestos se nos abre el apetito y decidimos cenar en una jaima.
Unos kebab, unos pinchos, unos falafel, unos tes, unas pastas y unos creps de chocolate son nuestro menú,
Ya de camino al coche, a las 11 de la noche, con la humedad del mar, se nota ya un poco de fresco y Alba se tiene que poner la camisa de papi, le queda un poco grande, pero le abriga.