Cena en casa de tío Carlos e Inés

Y como nosotros no tenemos límite, cuando parece que cada uno nos íbamos a nuestra casa, nos ponemos muy pesados con que queremos ir a cenar a algún lado.

Al final vamos a casa de tío Carlos y tía Inés donde estamos un rato, hasta que bajamos a comprar unas pizzas y cenamos.

Todos los mayores están hechos polvo así que al final nos convencen para irnos a casa.

Nosotros nos quedamos dormidos en el camino, normal, después de la paliza que nos hemos pegado hoy.