Cuando acaba la batalla de confeti, entramos en un bar a refrescarnos y a esperar que se llegue la hora de la comida.
Ahí nos tomamos unas cervezas y unas tapas.
En cuanto acabamos, vamos a casa de los tíos a comernos unos muy buenos entrantes y una rica paella del senyoret con carabineros. Para chuparse los dedos.
Y nos quedamos un rato descansando los mayores y jugando nosotros dos con todas las cosas que encontramos en casa de los tíos.