Hoy nos toca disfrutar del regalo que Papa Noel dejó a mi papa.
Así que vamos a recoger a mama a la academia de ingles, que ha empezado hoy también, y cogemos carretera camino de Morella.
Nada más llegar dejamos las cosas en el hotel, que se llama Hotel del Pastor, mi papi aparca el coche (cosa nada sencilla ya que estamos en el centro de Morella, pero al final lo consigue dejar dentro de las murallas) y nos vamos a comer.
El primer sitio que encontramos que nuestros papis ya habían visto por internet con buenos comentarios es el restauranta «La fonda Moreno» donde nosotros comemos unos macarrones y unas chuletas de cordero, mientras que mis papis toman una sopa morellana, unos garbanzos con salsa de almendra, un confit de pato y unas manitas de cerdo a la brasa. De postre unas tartas de chocolate y una de café y crema.
Salimos muy contentos del restaurante y con ganas de dar la vuelta el pueblo.
Lo único que nos encontramos que el castillo está cerrado, ya que hace mucho viento y posibilidad de desprendimientos.
Recorremos todo el pueblo, con sus cuestas, sus escaleras, sus casas señoriales, su calle principal llena de comercios donde venden productos típicos como miel, quesos, pastas, mantas morellanas,…
Nos paramos en una de las muchas pastelerías a merendar, y allí estamos jugando con una niña.
Vamos a descansar un rato al hotel y cogemos fuerzas para dar otra vuelta por la noche.
El pueblo está especialmente encantador con la iluminación.
Paramos a cenar unas raciones en el Restaurante Blasco. Unas croquetas morellanas, una ración de queso de oveja morellana y de romero, una ensalada y unas alcachofas rebozadas. De postre unos vasos de leche y una riquísima cuajada.
Y poco más, volvemos al hotel a dormir y a descansar.