Hoy no tenía yo muchas ganas de cenar. Y mi mama me da un ultimatum: o cenaba o me iba a la cama a dormir sin el chupete.
Yo decido ir a dormir sin el chupete.
Y como en toda la noche no digo ni pío, ni me acuerdo del chupete, mi papi al día siguiente antes de que yo me levantará se llevó todos los chupetes para dárselos a los bebes caballitos.
Yo ya soy mayor y no necesito chupete.