Después de un día medio de relajación (es fiesta y mis papis no han tenido que madrugar), medio de jarana (hemos comido junto a mis tíos de Valencia)… Por la noche cuando ya todo estaba en silencio y relajado, mi papa por fin ha conseguido notar mis movimientos a través del vientre de mi mami.
Creo que esta primera patada que le he dado, le ha encantado.