La boca del asno

Hoy el día es también bastante intenso.

Por la mañana nos vamos a la Boca del Asno, a respirar aire puro, a ver los pinares y sobre todo a darnos un refrescante chapuzón en el río. Madre mía que fría está el agua. Pero una vez pasado el primer susto, me pongo a jugar y sin problemas. Aprovechamos el entorno para tomarnos un aperitivo entre los pinos que nos sienta la mar de bien.

Y por la tarde nos vamos a los jardines que hay debajo del Castillo de Princesas (mis papis lo llaman Alcázar), allí me lo paso pipa jugando con una pelota.

Para finalizar, el abuelo Luis nos invita a cenar en San Marcos, muy rico todo.