Después de mucho aguantar, hoy no hemos podido más. Hace mucho calor para andar por ahí y no creemos que exista algo mejor que darse un baño en la piscina.
Yo desde que vi como se tiraban los niños que estaban en el cursillo de natación, tengo unas ganas locas de coger el churro y tirarme al agua como ellos. Y así lo hago, no me da nada de miedo lanzarme al agua, ya sea de pie, sentada, por las escaleras, agarrandome al churro, a mis papis y a veces yo sóla.