Otra quedada con todos los amiguitos. Hacemos una excursión al Lago del Saler, un paraje precioso, donde hay muchos rincones donde plantar las sillas y las mesas, o bien, como hicimos nosotros tirarnos en el suelo de arena. A disfrutar de un buen aperitivo y unos buenos bocatas.
Mientras los mayores se toman sus cervecitas, los más peques nos dedicamos a jugar con la arena y con nuestros muñecos. Por la tarde nos damos una vuelta por la zona en busca de patos.