Pues aunque no hace tanto calor como estos días de atrás, nosotros tenemos muchas ganas de estrenar la piscina, y como no tenemos ningún plan para esta mañana, pues convencemos a nuestro papi para que se baje con nosotros.
Nos damos un buen chapuzón, primero nosotros solos. Y bueno Alba sobre todo, porque Diego en cuanto se mete al agua y ve que está fría se quiere salir enseguida.
Pero nos quedamos jugando en el jardín alrededor de la piscina, y poco a poco vamos entrando en calor. Y nuestro papi también, así que acabamos volviéndonos a dar otro baño.
Y que mejor forma de acabar esta mañana de piscina que con una riquísima paella segoviana.