Por la tarde nos vamos a remojar un poco a la playa. Preparamos unos bocatas, llenamos la nevera y nos vamos a pasar la tarde-noche. Nos damos unos cuantos chapuzones aunque hay bastantes olas, que para un rato no está nada mal pero para aguantar mucho en el agua se hace pesado. Yo estoy jugando con los cubos y las palas con Daniel. Y con eso nos entretenemos un buen rato. Cenamos como campeones y de vuelta a casa, cuando ya está anocheciendo nos metemos en la piscina, que gustito.