Seguimos pasándolo bien en el chalet de Albert. Nos levantamos relativamente pronto y así aprovechamos el día. Desayunamos, más piscina, juegos de mesa con el abuelo de Albert, fútbol, baloncesto, más piscina comemos un rico arroz caldoso y por la tarde ya nos volvemos a casa que empiezan a faltarnos ya las energías.