Y como mi papi tenía un antojo…. pues nos invita a la familia a ir a comer a un sitio un buen chuletón de buey.
Vamos a la Parrilla del Tejadilla, donde nos tomamos unos abundantes entrantes y nosotros con mami un chuletón fileteado y hecho a la piedra, mientras mi papi se como el sólo uno entero y como le gusta a él, poco hecho.
Acabamos, que se nos sale la comida hasta por las orejas.