Aunque parezca mentira todavía hace calor suficiente para irnos a la playa.
Y la verdad es que se está genial el agua está muy limpia y tranquila, se ven los peces que hay en la playa y aunque al principio resulta un poco fresca una vez que te acostumbras estas de maravilla.
Nos tomamos un poco de aperitivo y unos refrescos.
Luego nos vamos a comer unos calamares a la romana y una rica paella valenciana en el restaurante tasca y brasa.
Luego por la tarde ya en casa Alba se va a ver un partido de baloncesto y Diego se baja al parque a jugar a fútbol.