Ya somos unos expertos en esto de movernos por el hotel, sus playas, sus piscinas, sus comidas, sus bebidas y sus actividades.
Por la tarde estamos un poco más entretenidos ya que en el club Quique están ensayando un espectáculo de Circo, y claro mientras los niños ensayan a los papis nos toca estar afuera del salón esperando a que nos dejen entrar.
Primer y último percance de las vacaciones, cuando salíamos de la habitación salimos los dos corriendo para llamar al ascensor, pero Diego se tropieza, se da con la cabeza con una columna y se hace una mini-rascón-brecha que hace que le salga un poco de sangre. Nada que no se arregle con un poco de agua oxigenada, gasas y betadine.
Seguimos con la fiesta hasta el final de la noche.