San Sebastián: Kursal, Urgull, la Concha, Igueldo

Al final decidimos desayunar en el hotel, bastante pobre y encima bastante caótico.

Pero bueno desayunamos y nos vamos a ver la ciudad bien a fondo. 

Empezamos por seguir la orilla del río Urumea que nos lleva hasta la playa de Zurriola y el edificio de Kursal famosa por el festival de cine.  Cruzamos el río y nos acercamos al centro por el paseo Nuevo y hacemos la subida al monte Urgull. Y a pesar de que la subida es dura las vistas merecen la pena.

Otra vez apagamos el calor de una buena excursión bañándonos en la playa, en la playa de la Concha. Que baño más refrescante y más buenos nos damos.

Al acabar el baño vamos de vuelta hacia el hotel, pero antes paramos a comer en el restaurante La Espiga. Comemos de pintxos y de raciones, entre las que destaca una ración de anchoas cojonudas.

Volvemos al hotel, nos damos una ducha, descansamos un poco y continuamos la visita.

Cogemos un autobús y nos vamos hasta el monte Igueldo, donde cogemos el funicular que nos sube hasta la cima del monte y entramos al parque de atracciones. Y montamos en las barcas, la montaña rusa, la casa del terror y el laberinto de la risa. Que bien nos lo pasamos.

Bajamos y nos acercamos hasta el peine del Viento, la famosa escultura de Chillida. Continuamos andando por el paseo de la playa de Ondarreta hasta llegar al palacio de Miramar donde descansamos un poco y volvemos caminando dando un bonito paseo por todo el paseo de la playa de la concha, hasta volver al casco viejo, donde buscamos un sitio para cenar.

Paramos en el restaurante Senra Zaharrean donde también comemos de pintxos y una ración de tomate y para acabar un enorme pedazo de tarta de queso que estaba buenísima.  

Acabamos donde casi empezamos, andando hasta el edificio del Kursal para ver si estaba iluminado.

A pesar de volver de nuevo en autobús al hotel, el reloj de Diego marcaba más de 37 mil pasos, lo que vienen siendo unos 20 kilómetros andando.