Seguimos con más naturaleza nos vamos hasta la ruta de la Hoya de San Vicente.
Al dejar el coche recuperamos fuerzas tomando unos refrescos y unas papas en el bar donde comienza la ruta.
La ruta es sencilla a través del borde de un río y en menos de una hora hemos llegado a nuestro destino.
La hoya de San Vicente, una laguna formada por el río, con aguas transparentes y cristalines, aunque bastante fría, con bastantes sitios donde entrar al agua, ya sea andando ya sea saltando desde las rocas que lo bordean.
Después de darnos un buen baño, los más valientes, comemos unos bocatas que había comprado Pablo en Asturias. Y volvemos al punto de partida donde esperamos a que llegue Vero tomando un café.