Pues tenemos que aprovechar las vacaciones hasta al final, así que seguimos pasando la mañana en Salamanca.
Lo primero que hacemos es ir a turismo para que nos den un libro con un juego consistente en encontrar algunos animales concretos en cada una de las fachadas de los edificios singulares de la ciudad.
Cuando acabamos nos tomamos unas tapas al Bambú, buscamos un sitio donde comprar algo de jamón de la zona para cenar y nos vamos a comer de menú al restaurante Baviera.
Y se acabaron las vacaciones por el norte.
Toca coger el coche y hacer los 550 kilómetros que nos quedan para llegar a casa.