Aunque la mayoría de gente se va en cuanto se quema la falla, unos pocos se quedan a recoger todo.
Y entre esa gente que se queda no puede faltar Alba, me encanta quedarme la última. Y hoy no podía ser menos. Así que me uno a Elvira para ayudar en lo que pueda.
Hasta que mi padre dice que no aguanta más y que mañana tiene que ir a trabajar, así que a la 1 y media nos vamos a dormir.