Y se acabó el fin de semana. Nos volvemos a Valencia, con mucha pena encima. Alba no para de llorar en el coche hasta casi llegar a la Granja.
Otra vez tenemos un viaje bastante agradable, con mucha lluvia, pero sin retenciones.
Y al llegar a Valencia, nos bajamos al parque, que aquí ni llueve ni hace frío.
Estamos jugando en el parque hasta que nuestros papis nos mandan a casa. Con el cambio de hora de ayer, todavía es de día pero nos toca recogernos ¡Que lástima!