Toda esta historia comienza el sábado cuando nos estabamos preparando para ir a pasar un día con la familia Navarro-Alvárez y en la Falla, se nos ocurrio pasar por la farmacia a pesarme. Allí la farmaceútica descubrió que estaba muy caliente, así que nos preparamos para ir a casa con el botecito de Apiretal ya comprado.
Efectivamente al llegar a casa descubirmos que estaba con 40 de fiebre, pero sin ningún sintoma, yo estaba contenta, alegre, juguetona,… Asíq eu mis papis y yo decidimos seguir nuestros planes e ir a comer a casa de Julián y Amparo. Allí la mañana transcurrió muy entretenida, y aunque varias veces me tomaron la temperatura dando unos valores muy elevados (no bajaba de los 39 grados), como yo estaba bien, pues todos estaban bien.
De allí nos fuimos a la merienda de la falla, y más de lo mismo yo seguía con fiebre, pero me podían las ganas de jugar y pasarmelo bien.
Y si no os lo creéis aquí os enseño un par de vídeos y unas cuantas fotos:
Total que acabamos la fiesta casi a la 1 de la mañana sin yo haber dado ningún sintoma más que la cifra que marcaba el termometro.